Me gustaría ser verdugo de sentimientos

Lo que se dice sentirme no me siento nada. Soy algunas cosas y otras no las soy. Es verdad que a veces me siento aburrido o triste o contento, pero en realidad estoy aburrido o triste o contento.

Esto de los sentimientos es una buena coartada moral (inmoral, en realidad) para no enfrentarnos con la realidad. Cuando uno se siente algo, en realidad está acurrucándose entre mullidos cojincitos de algodón y tapándose con una manta de lana. Es un buen remedio para no pasar el frío que la realidad, inclemente y áspera, nos obliga a pasar algunas veces. Yo me imagino que un verdugo ha de sentirse buena persona para convivir con el resultado de su trabajo. Lo mismo le pasa a quienes defienden dictaduras y tiranías. No conozco a nadie que haya defendido a un dictador y haya reconocido que es una mala persona. Los buenos sentimientos son el fármaco que les permite seguir viviendo sin problemas de conciencia.

En fin, que me aburren los sentimientos al igual que me aburre la gente que los exhibe. No me gusta el exhibicionismo, ni corporal ni sentimental. ¡Y me ha tocado vivir en una época narcisista y sentimental! ¡Me aburren!

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Mugre pornográfica

Sombras

Son días lentos, de esos en que cuesta arrancar aunque te hayas levantado a las 5:30 de la mañana, cuando aún la noche es muy oscura. A veces oyes a alguien que regresa a casa mientras tú lees en la cama una biografía – lo que Quentin Bell escribió sobre Virginia Woolf. Y piensa…o no piensas, solo lees, ante ti el inicio ya de la decadencia de una vida que en breve se despeñaría. Una vida, que por aquel entonces colaboró a luchar contra el fascismo europeo. Porque entonces, sí, tenían las ideas claras y los laboristas ingleses se esforzaron en luchar contra el nacionalismo y nunca proveyeron a este de ninguna coartada ni política, ni moral ni sentimental. Entonces, creo, el sentimentalismo no entraba en la izquierda, aún no estaban enfangados en los ríos viscosos de las lágrimas sentimentales de su mugriento egocentrismo. Entonces. Una ficción, quizás. No lo de ahora, una realidad, babosa, indecente, pornográfica, sí.