¡Vive la Republique!

Hoy es un día histórico, un día en que la amenaza populista ha sido derrotada en Francia, aunque nuestros comunistas patrios no lo vean, pero claro los comunistas no vieron nada malo en firmar un pacto de no agresión con los nazis.

¡Una jornada histórica, sí! en la que ha ganado lo mejor de Europa y han sido derrotados los cenizos. Contra el grito revolucionario leninista que dice que cuanto peor, mejor, yo digo, ¡cuanto mejor, mejor!

Como en la famosa escena de la película Casablanca, así me he sentido hoy. Los fascistas creían que iban a poder con nosotros pero al final, optimismo de la historia, el fascismo ha sido derrotado, y en España la cara de aflicción de los populistas ha sido memorable.

 

Cuando miro a Francia, pienso en que sí, que soy republicano. Lo malo es cuando vienen los republicanos españoles, esos populistas, comunistas y demás ralea  arengando a las masas y excitando sus más bajas pasiones, se me quita en un santiamén el deseo de ser republicano. Hay, aunque la genta no lo crea, repúblicas y repúblicas. Entre las que nos enorgullecen están Francia y Estados Unidos, entre las que nos avergüenzan está el sueño de los republicanos españoles, un sueño de miseria, represión y leninismo.

Por eso digo, y solo diré: ¡Vive la Republique!

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Un hombre común

Un hombre está sentado en la cocina de su piso. Viste un ridículo batín a cuadros, que lo vuelve algo rancio. La mañana es desapacible, grisácea, casi en blanco y negro de tan apagados que están los colores. El hombre ha acabado el desayuno, mira por la ventana y se levanta. Saca de la nevera algunas verduras y se dispone a preparar un caldo. Mientras limpia las verduras y las echa en la cazuela, se acuerda de Marcello Mastroiani. Pocos actores mejor que él. Se acuerda de dos películas: Sostiene Pereira y Una giornata particolare, que tuvo la fortuna de ver en versión original.

También la hombre le preocupa el ascenso de los populismos. También se encuentra alejado de la corriente que surca hoy en día las ciudades, y piensa que todo eso no puede traer nada bueno.

Sostiene Pereira

Una giornata particolare