Laberintos de cristal

El mundo ahora es más complejo y ha cambiado mucho con la aparición de nuevos materiales. En realidad, estos materiales han añadido la complejidad al mundo pues han permitido que los edificios logren torsiones que antes la ley de la gravedad y la resistencia de los amteriales hacían imposible.

Los laberintos ahora ya no pueden ser jardines ni estar hechos de muros de adobe. Hoy en día el laberinto es trasparente porque la intimidad ha desaparecido.

Jardín-Paraíso

Ahora que vuelven los títeres de cachiporra y la gente se divierte arreándose mandobles y algunos desean guillotinar al distinto, traigo esta foto de un jardín no muy secreto pero tampoco demasiado frecuentado, aunque esté en una de las calles principales de Valladolid. Soledad y frescor, más el canto de algún que otro pájaro infrecuente, hacen del lugar un espacio envidiable.

París capital du vélo

Vemos una bicicleta y pensamos, siempre, en una película francesa. Es tal nuestra ansia de mitos que repartimos los correlatos objetivos sin pensar mucho ni discriminar. En China utilizan las bicicletas para desplazarse por las grandes urbes, muchas incluso poniendo en riesgo sus vidas. Pero eso, hoy en día, no es una imagen que nos atraiga. Atrajo, sí, hace años, tantos que ya casi ni lo recordamos, a aquellos que soñaron con el paraíso maoísta. El despertar fue peor que la salida de una pesadilla ácida. La imagen de los obreros que van disciplinados y felices a la fábrica ya no dice nada. Está obsoleta, porque la obsolescencia también afecta a las imágenes ya los conceptos.

La imagen que nos atrae es la de una joven en bicicleta, melena y falda al viento, acompañado de un joven despeinado, con greñas cuidadas, algo de barba y un desaliño muy estudiado en los dos. Son los jóvenes de la revolución – no sé de cuál, pero de alguna revolución seguro que son; necesitamos iconos, hoy en día una imagen si no es un icono, no sirve, no se difunde. Esos jóvenes iconos, de amplia sonrisa y felicidad infinita, seguro que llevan una camiseta del Che. Esto a mí me recuerda a la tradición que pasa de padres a hijos. Los padres ya llevaban la susodicha camiseta y los hijos también. Es lo que viene a ser la unidad del núcleo familiar.

A mí lo de los jóvenes – y adultos que aún creen ser jóvenes – en bicicleta me trae sin cuidado. Tiene su origen en el desabastecimiento energético que sufrió Cuba en los años 90, tras la caída de la URSS. Los cubanos tenían que desplazarse en algún medio y a falta de combustible buenas son las piernas. El gobierno cubano, en un alarde de propaganda, propagó la especie de que era mucho mejor para todos ir en bicicleta. Hasta entonces había utilizado coches, pero a raíz de la escasez de gasolina, el coche fue algo nocivo para las personas y el medioambiente y la bicicleta se convirtió en la panacea. Sobre todo en la panacea para el gobierno cubano, que de un fracaso sacó una victoria.

Nos quedan las muchachas, y los muchachos, ligeros y gráciles, cabello al viento por las calles de París en sus bicicletas. Ya digo que los ciclistas me traen sin cuidado, pero las estampas parisinas son algo a lo que no me resisto. Solo por las calles de París acudo al cine a ver esas películas.

Filósofos y políticos

Asevera Baruch Spinoza en su Tratado filosófico-político, uno de los primeros y escasísimos tratados materialista de política:

[Los filósofos] “Conciben a los hombres, en efecto, no tal cuales son, sino tal cuales quisieran ellos que fueran; y así, con la mayor frecuencia, escriben una Sátira en lugar de una Ética, y jamás han concebido una Política que pueda ser puesta en uso ni tenida por otra cosa que una Quimera, buena para regir una isla de Utopía o bien la edad de oro de los Poetas, es decir precisamente aquellos sitios para los cuales no se precisa de ella. La política es, pues, de entre todas las ciencias que pueden tener uso, aquella en la cual teoría y práctica parecen discordar en más alto grado; y no hay, en la opinión general, hombres menos aptos para gobernar la República que los teóricos o los filósofos.”

“Que los políticos hayan escrito de política con mucho más tino que los filósofos, es algo acerca de lo cual no hay duda: porque, al haber tenido, en efecto, a la experiencia por maestra, nada han enseñado que se alejara de la práctica.”

La gripe

Como todos los años por estas fechas, la gripe es una de las noticias estrellas de la temporada, Junto a la ola de frío polar que recorre el país y el ganador invernal de la Liga, la gripe se convierte en conversación cotidiana. No hay quien no tenga un remedio casero contra la gripe, la tos o los mocos, al igual que no hay nadie que no tenga la estrategia perfecta para que el Real Madrid o el Barcelona ganen la Liga.

¡Qué duda cabe que la gripe sirve para conocer la educación de la gente, que en esta temporada se divide ente los que se tapan la boca y la nariz al toser o estornudar y quienes deciden regalarle al mundo entero sus miasmas. ¡Tan generosos ellos!

La gripe, que es una dolencia sin apenas importancia, nos devuelve a nuestra condición frágil. Los dolores musculares, la garganta dolorida, la nariz taponada, el frío de la fiebre, todo eso nos recuerda que no somos esos seres superiores a los que nada afecta. Una mínima invasión vírica es más que suficiente para dar al traste con nuestros sueños de superhumanos.

Uno puede quedarse varios días varado en la cama, atontado por la fiebre, tosiendo sin interrupción, ¡incluso puede llegar a tener agujetas en el tórax! Cuando no puedes respirar con normalidad, todo se ralentiza y todo cansa más, hasta llegar a agobiarte el solo pensamiento de un esfuerzo.

Dura solo unos días, eso dicen, y luego ya todo ha pasado, aunque quede una convalecencia que nadie se digna en hacer, cuando lo bueno de toda enfermedad es la convalecencia. Ahí disfruta uno de los vapores mentolados, de la tibieza de la cama, de as mañanas claras y lentas.

Podría escribir un tratado de consolación de la gripe para quienes quisieran vivir apartados del mundo después de haber pasado una gripe, pero al pensarlo por segunda vez, me doy cuenta de que siempre hay alguien que no te va a dejar vivir apartado y que va a tomar las riendas que otros dejaron para llevar al mundo al abismo. Así que al final lo único que queda es volver a la fría calle.