De documentales

Ayer vi una película, de ficción, y dos documentales, bastante interesante estos últimos. Uno de ellos fue Marina Abramovic: The Artist is Present. Fui al cine con una idea preconcebida y, por suerte, falsa. Me imaginaba que una artista de vanguardia residente en Nueva York tenía que destilar pedantería y autosuficiencia por todos sus poros y además caminaría por encima de los vulgares mortales. Nada de eso vimos en la pantalla (por cierto, a pesar de la calidad del documental en la sala no había ni media entrada).

Marina es una artista ya en el cenit de su carrera, cansada de que la consideren una artista de vanguardia, o un mero elemento exótico en el sistema artístico neoyorquino (en el americano no tiene cabida sino no es en las costas este y oeste). Era una mujer asentada, inteligente, capaz de volver a ver toda su obra (performances) con la objetividad y serenidad que da el tiempo y el haber estado convencida todos estos años de que lo que hacía tenía calidad y razón de ser. En el documental se ven fragmentos de sus anteriores performances, y se ve, sobre todo, cómo recrea una del ellas. Durante tres meses estuvo entada en una sala del MOMA frente a una mesa y una silla por la que iban pasando sin interrupción espectadores. A pesar de sus 60 años fue capaz de resistir la fatiga física y la incertidumbre que cada espectador le planteaba.

Yo, que suelo desconfiar de la espontaneidad artística y de las vanguardias neoyorquinas (la cantidad de bobadas que nos han regalado es innumerable) reconozco que Abramovic ha preparado un espectáculo serio, arriesgado, que enfrente a ella y a su espectador dentro de una situación algo artificial pero, aun así, no alejada del todo de lo cotidiano.

La otra película fue Italy: Love or Leave It, un documental amable, con mucho humor e ironía sobre la Italia de ahora. Lo que más me llamó la atención fue la cantidad de edificios en el sur de Italia que no fueron acabados. Los promotores se embolsaban el dinero y abandonaban la obra. Es lo que una de las entrevistadas llamó arquitectura inacabada.

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