Noche de provincias

20171228_36.JPGPerfectamente podría sonar a esa hora la campana de la Audiencia, o de la Catedral; dos signos de la vida provinciana en la que la gente se suele acomodar con tanta facilidad por aquello de la reconfortante tibieza que da.

  Hay quien piensa que hoy en día el hereje es el que va contra la Iglesia, el Capitalismo o que su apoyo a los nacionalismos permitirá la masa crítica necesaria para vencer el orden establecido. Es, sin duda, otra de las manifestaciones de la vida provinciana.

Al saber de todos estos pienso en “El hombre de la multitud” de E.A. Poe, en Walter Benjamin, el Luis Cernuda, gente que supo, deseó y vivió la vida solitaria a la contra del provincianismo.

 

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Luis Cernuda en su alta soledad

Son días de mucha lectura, no sé si muy provechosa pero al menos, sí, muy gustosa. Leo ahora el segundo tomo de la biografía de Luis Cernuda y me asombro de los muchos datos que recoge, del primor de la reconstrucción, del interés por dejar constancia de las cosas tal y como fueron.

Veo también la distancia que hay entre entonces y ahora, cómo las cosas han ido empeorando. Resulta emocionante ver cómo Luis Cernuda podía escribir un poema que tuviese como tema el Escorial, la España eterna. Me imagino yo ahora a algunos de esos poetas que ponen a Cernuda como ejemplo no solo en lo poético sino también en lo cívico, esos poetas digo, pensando en escribir algo sobre España, y entrándoles en ese mismo momento una fiebres, un urticaria, una alergia a no sé yo qué cosa, que se echarían a morir de pensar que alguien pudiera tildarlos de “franquistas”, simplemente por ser españoles y escribir sobre España.

Esto a Cernuda, pájaro libre, solitario y nunca complaciente con los estúpidos, le trajo sin cuidado, en medio de la Guerra Civil, le trajo sin cuidado. Por eso escribió lo que escribió. Cernuda, por cierto, y esto sus actuales defensores lo callan, era antinacionalista y antiseparatista.

Me acaba de llegar por correo la biografía que Gay Wilson Allen escribió sobre Walt Whitman. A lo más tardar, en dos días ya le he hincado el diente. Pinta de maravilla ese tocho de 600 páginas.

Juan Luis Panero

juan-luis-panero[1]Muere días atrás Juan Luis Panero, poeta en la estela cernudiana pero carente de ese vigor poético del propio Cernuda. Cernuda ha tenido muchos seguidores, solo unos pocos, Valente entre ellos, han logrado estar a la altura.

Juan Luis Panero es autor de un poema  “Un arañado signo” en que resume lo que es la poesía y lo que es la vida.

Juan Luis Panero muere y desaparece otro más de una generación que dio algunos poetas muy buenos, que lograron dotar a su vida de un sentido mediante la literatura. Quizás pocos lo recuerden dentro de algunas décadas, quizás ya hoy incluso haya pasado su tiempo y no sea sino la ceniza del arañado signo que fue su vida.