Otro tipo de nomadismo

Tunel Delicias

Podría ser Nueva York pero es un barrio de España. Lo nómada no es solo aquello que Felix Guattari y Gilles Deleuze analizaron en Mil mesetas y que, más tarde, la izquierda reaccionaria ha clausurado en el cierre categorial que llevan efectuando desde la década de 1980 y que ha desembocado en la defensa del nacionalismo, la xenofobia y los privilegios étnicos.

Lo nomádico, hoy en día más que nunca, en un movimiento de intensidad creciente, se percibe en ese túnel, provinciano pero que podría, perfectamente, ser neoyorquino. La región ha sido superada por los mecanismos de aceptación y reconocimiento en una cultura. Ya nos e es de donde uno vive sino que se elige de dónde se quiere ser aun viviendo mucha distancia. Sin haber salido nunca del barrio uno decide ser neoyorquino del Harlem o parisino o de Shanghai.

En la quietud, lo distinto y ajeno.

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París capital du vélo

Vemos una bicicleta y pensamos, siempre, en una película francesa. Es tal nuestra ansia de mitos que repartimos los correlatos objetivos sin pensar mucho ni discriminar. En China utilizan las bicicletas para desplazarse por las grandes urbes, muchas incluso poniendo en riesgo sus vidas. Pero eso, hoy en día, no es una imagen que nos atraiga. Atrajo, sí, hace años, tantos que ya casi ni lo recordamos, a aquellos que soñaron con el paraíso maoísta. El despertar fue peor que la salida de una pesadilla ácida. La imagen de los obreros que van disciplinados y felices a la fábrica ya no dice nada. Está obsoleta, porque la obsolescencia también afecta a las imágenes ya los conceptos.

La imagen que nos atrae es la de una joven en bicicleta, melena y falda al viento, acompañado de un joven despeinado, con greñas cuidadas, algo de barba y un desaliño muy estudiado en los dos. Son los jóvenes de la revolución – no sé de cuál, pero de alguna revolución seguro que son; necesitamos iconos, hoy en día una imagen si no es un icono, no sirve, no se difunde. Esos jóvenes iconos, de amplia sonrisa y felicidad infinita, seguro que llevan una camiseta del Che. Esto a mí me recuerda a la tradición que pasa de padres a hijos. Los padres ya llevaban la susodicha camiseta y los hijos también. Es lo que viene a ser la unidad del núcleo familiar.

A mí lo de los jóvenes – y adultos que aún creen ser jóvenes – en bicicleta me trae sin cuidado. Tiene su origen en el desabastecimiento energético que sufrió Cuba en los años 90, tras la caída de la URSS. Los cubanos tenían que desplazarse en algún medio y a falta de combustible buenas son las piernas. El gobierno cubano, en un alarde de propaganda, propagó la especie de que era mucho mejor para todos ir en bicicleta. Hasta entonces había utilizado coches, pero a raíz de la escasez de gasolina, el coche fue algo nocivo para las personas y el medioambiente y la bicicleta se convirtió en la panacea. Sobre todo en la panacea para el gobierno cubano, que de un fracaso sacó una victoria.

Nos quedan las muchachas, y los muchachos, ligeros y gráciles, cabello al viento por las calles de París en sus bicicletas. Ya digo que los ciclistas me traen sin cuidado, pero las estampas parisinas son algo a lo que no me resisto. Solo por las calles de París acudo al cine a ver esas películas.

Se quedó desnudo el niño que acusaba al rey de estar desnudo

Con motivo del aniversario de la Constitución he leído (con bastante cansancio, es verdad, y a destiempo por la desgana) los argumentos de algunos que nos recuerdan que en Alianza Popular hubo seis diputados que votaron en contra de la Constitución Española en el Congreso de los Diputados. Apuntalan así que el Partido Popular tiene intereses espurios o carece de legitimidad para defenderla hoy en día y, sobre todo, para negarse al proceso constituyente que la sociedad y la izquierda están pidiendo (aunque en realidad es una mínima parte de la sociedad y una mínima parte de la izquierda.)

Leo los nombres de los diputados conservadores que votaron en contra de la Constitución entonces: Gonzalo Fernández de la Mora, Alberto Jarabo, Pedro de Mendizábal, José Martínez Emperador y Federico Silva Muñoz. Todos ellos están fuera de la política, de la vida habría que decir pues, si no me equivoco, todos han fallecido. Todos fueron relevados y sus ideas preteridas en el PP.

Entiendo, aun así, que la izquierda crea que las ideas de aquellos siguen hoy presentes. Si tenemos en cuenta que aún siguen pensando que la Revolución de Octubre (de 1917), la Gran Revolución Cultural Proletaria (entre 1966 y 1976) o que la Revolución cubana (entre 1953 y 1959) son logros que debemos mantener o repetir. Si tenemos en cuenta que una parte de esa izquierda se aferra al delirio de las conquistas sociales del dictador Fidel Castro, o que los cambios sociales y políticos de la últimas décadas no les han dado motivos para pensar el mundo dando entrada a nuevos actores, factores y paradigmas, si, en definitiva, muestran una actitud conservadora, e incluso reaccionaria, entendemos que señalen a los muertos en el PP para pedir que el partido se mantenga en sus trece de hace 38 años.

El movimiento del PP y su lanzamiento por la borda de sus antiguos prejuicios, deja desnuda a la izquierda que se dice progresista, y se mueve superficialmente, pero mantiene un monolitismo conservador y estático en la esencia.

Dignidad

Dignidad:

1.- Dícese de aquello con que la población de las dictaduras de izquierda llenan la nevera porque alimentos y bienes de primera necesidad no tienen.

Es de sobra conocida la inmensa capacidad de la política económica de izquierdas para arruinar los países. Véase sino los Países del Telón de Acero, la Venezuela de Chaves y Maduro o la Cuba de los hermanos Castro. Para Cuba es bueno leer los ensayos de Leonardo Padura y los de Rafael Rojas.

2.- Es término que se usa también para  ocultar las contradicciones de la izquierda.

Un ejemplo es Fidel Castro. La izquierda se dice antimilitarista pero lleva alabando a un militarote como Fidel Castro desde 1959. Para salvar la contradicción (nos imaginamos que proletaria) hablan de la dignidad de los pueblos revolucionarios. Es el modo de ocultar la distancia (o falsedad) que hay entre la teoría y la práctica. Esto sirve también para el antipatriarcalismo, el anticapitalismo, o cualquier otra idea que no entre dentro de las virtudes teologales de la izquierda.

 

 

Patria

En España, la palabra patria, con el significado moderno, comenzaron a usarla durante la dictadura de Primo de Rivera. El dictador quería crear una conciencia de identidad nacional que se opusiera a la identidad agónica y liberal del período anterior. Para ello sustituyeron la palabra nación, de claros tintes liberales, por la de patria, a la que, aún desprovista de significado, le añadieron matices conservadores. Es también este el momento en que los toros se convierten en la expresión del pueblo español; lo mismo le ocurre al flamenco. Y el estilo arquitectónico nacional se decide que sea el neomudéjar. Como se ve, muchos de los rasgos que la gente cree que surgieron durante el Franquismo, tienen su origen en la dictadura de Primo de Rivera, una etapa en muy conservadora, y en la que el sentimiento crítico de pertenencia a un país se sustituye por otro sentimiento acrítico y sentimental.

Ahora PODEMOS retoma el sentimiento y el concepto de patria. ¡Y luego dicen que no son reaccionarios!

No engañemos a los niños con los Reyes

En Madrid, rompeolas de las  plurales Españas, o algo semejante que decía el cronista oficial, ha corrido la especie por sus mentideros en estas últimas semanas de que la cabalgata de Reyes iba a tener una Reina Maga, y han saltado las chispas.

Uno, que ya por fortuna es viejo y las absurdas efusiones falsamente juveniles, ni siquiera joviales, (u otra cosa cualquiera) de las plurales izquierdas hispanas no le animan, desea que, por lo menos, las cosas sigan un curso no mucho más absurdo de lo que era antes. Desearía también que los políticos cumplieran sus promesas, y que si en el programa político con el que se presentaron figuraba la separación Iglesia y Estado, lo cumplieran.

Esto no es así. Las plurales izquierdas hispanas, en su afán de ocupar todo el espectro social, incluso el que ni les pertenece ni tienen derecho a entrar en él siquiera, se dedican a monopolizar el imaginario cultural (me perdonen la cursi expresión). Así, la alegre y faldicorta izquierda hispana – además de plural –  agarra la Cabalgata de Reyes y la transforma en un carnavalillo multicultural con descendientes de esclavos afroamericanos y mujeres – lo que Antonio Escohotado ha llamado víctimas sin delitos. Da igual que los afroamericanos no aparecieran hasta el siglo XVII y la tradición cristiana llevara por entonces uno cuantos siglos de existencia. ¡Qué clase de obstáculo es la realidad para quien está empeñad en establecer los nuevos valores de la Formación Nacional-Progresista!

Permítaseme, entonces, como buen y solidario ciudadano, hacer una serie de propuestas. Modestas, por supuesto, y sin afán de lograr renombre o alguna prebenda del tipo concejalía de la nada hecha vanidad ventosa, o por más claramente decir, entre otras, Concejalía de Ciclo de Vida, Feminismos y LGTBI, por solo poner un ejemplo.

Comencemos por el que siempre fue el último de los Reyes Magos. Baltasar, negro, fofo y barrigudo. Cámbienlo por un joven príncipe nubio de los que, provenientes de Egipto, ocuparon la noche de innúmeros poetas homoeróticos hispanos, por aquello de no dejar lugar a los turistas que nos inundan y nos pervierten. Viene luego el Rey pelirrojo. Este deberían sustituirlo por un transexual como los que protagonizaban la película Priscila, Reina del desierto. Cobrarían dos pájaros de un tiro, aunque la expresión cinegética les moleste y la prohíban en breve nuestros modernos y libertinos munícipes. Imaginemos un rey o reina alto o alta, esbelto o esbelta , bien dotado o dotada, arriba y abajo (aquí con disimulo) y que, bajo su gruesa capa de maquillaje, latiera el solidario corazón de quien más allá del rímel y el lápiz de labios, se preocupase por la cenefa de las braguitas o el sabor de los preservativos. Por último, nos quedaría Melchor, el más difícil, aunque con un mínimo de imaginación (que ya sabemos es lo que utilizan quienes no pueden echar mano de un poco de inteligencia) podríamos sustituirlo por una Milf, siempre que, contra las ideas de la doxà homofeministaantipatriarcalistapropalestinaantisemitaantisistemasolarprolunaluneracascabelera, se depilen al menos dos veces a la semana y se duchen todos los días.

Son solo mínimas y modestas propuestas para unos grupos plurales que exigieron la separación del Estado y la Iglesia y que ahora, en Madrid, rompeolas de las plurales Españas o en Valladolid, ciudad del Paraíso, han olvidado lo que propugnaban. Al menos, a las ocas las dejan tranquilas, que con tanto trajín de pasearlas en las cabalgatas, luego el escalope de foie que recubre el tournedó Rossini no tiene la jugosidad ni la textura que se espera de él.

Al fin, en Madrid, rompeolas de las plurales Españas, y en las ciudades del cambio en que solo cambia la banalidad maquillada, uno esperaba que los regidores y munícipes impusieran la tan anhelada como hoy en día lejana separación entre la ley y las creencias religiosas. Por lo visto no es así, al contrario, agarran cual quebrantahuesos el bastón de mano y las viejas creencias para perpetuarse con la superstición y la ignorancia de su lado.

Y luego dirán que hay que decirle a la juventud que es la mejor preparada de la historia y que el sistema de pensiones español es sostenible.