El antifascista, se motejó a sí mismo, orgulloso e inflado cual pellejo de vino

Leí semanas atrás esta frase: “Franco no se portó mal, hay que reconocerlo. Pese a las presiones que tuvo, no rompió las relaciones diplomáticas y comerciales con nosotros. No tocar a Cuba fue su frase terminante. El gallego supo habérselas. Que se portó bien, caramba”. Uno puede pensar que la dijo alguien que está en la cárcel por su oposición al régimen cubano, que es el régimen de los hermanos Castro (Raúl Castro ha heredado la jefatura de Estado de manos de su hermano Fidel nadie les ha pedido que dejen a la gente decidir el Jefe de Estado y el Gobierno. En fin…)

Vaya con el caimán antifascista, que, por lovisto, no lo era tanto. (Algunos ya lo sabíamos, todo régimen dictatorial es fascista, pero…) No me extraña entonces las loas encendidas a Cuba, la perla del Caribe, que lanzaba el director del Soria, Hogar y Pueblo en sus artículos creo que semanales. Fidel Carazo, se llamaba el director, falangista de esos que pensaban que Franco había traicionado la revolución.

Dos Fidel, dos revolucionarios y una masa hipócrita que jalea al “revolucionario”.

 

Anuncios

Las cosas claras

Las cosas claras, sí, desde el principio. Esta afirmación de Pablo Iglesias a su entrada al Ritz, al que me gustaría ir a comer y a dormir, pero sobre todo a comer.

Dice Iglesias: “Algunos solo me imaginan entrando con militares aquí para nacionalizarlo” y yo me acuerdo de esta nuestra izquierda antimilitarista, que tiene enfrente la disyuntiva de seguir apoyando a Podemos o seguir siendo antimilitarista.

Doblarán la cerviz, con alguna mínima honrosa excepción, pero seguirán con la retórica antimilitarista. Y en consecuencia, con la hipocresía.

Total, si el gran referente de la izquierda ha sido en los últimos 70 años un militarote: Fidel Castro, al que en los últimos 15 años se le ha unido otro militarote, Hugo Chávez.

Parón obligado

Durante unos días he traspapelado la libretita en que apunto ideas que luego vienen a parar aquí. Estaba casi totalmente convencido de que la había perdido pero no me apetecía empezar otra de las varias que tengo guardadas. Por eso he estado “en barbecho”. La verdad es que lo agradezco porque, con una tarea menos, he podido holgazanear más, y eso ha significado que he tenido más tiempo libre para que la mente divagara. He esto pensando en dos cosas:

1.- Cómo es posible que la frase franquismo pop cause entre los asistentes a Cosmopoética malestar. Luego uno lee el artículo y lo entiende: los términos franquismo y su derivado, franquista, han dejado de ser descriptivos para convertirse en sambenitos. El sambenito, todos lo sabemos, actúa gracias al pensamiento irracional y acrítico. Si a ello se le une que muchos de los asistentes desconocían el libro de Juan José Lanz, Franquismo pop (aunque la ignorancia no les priva de opinar campanudamente), todo se entiende bastante bien. En otros países hay otras palabras que son tabúes.

2.- La foto sorprende. Es 1937, y está tomada en Valencia. Durante la guerra civil. Había gente, Cernuda entre ellos, que no quería dejar de disfrutar de la vida. Todos hacemos lo mismo, aunque luego en público nos vestimos con las sayas carmelitas o de luto riguroso. La sociedad manda.