Una biblioteca infinita

Leo que hay un congreso de expertos que van a confeccionar la lista de los 100 libros imprescindibles de la cultura occidental. Los expertos lo son de verdad, no como esos que se llaman gente de la cultura y lo son del espectáculo. Los expertos que asisten al congreso tienen acreditada una larga vida de roce continuo con los libros, de diálogo habría que decir porque hay gente, quizás cada vez menos, a quienes los libros les hablan, y mantienen con ellos conversaciones provechosas.

De todas maneras, 100 libros son muy pocos, y no estaría de más subir la cantidad a 1000 o incluso a 10000. Alguien me dirá que esa es una cifra a la que pocos podrán llegar. No se trata de poner una meta al alcance de todos, se trata de intentar resumir la cultura occidental de manera que sea comprensible. Se necesitarán esfuerzo y dedicación, que es de lo que hoy andamos muy escasos. Hay que no resignarse a la mediocridad y hay que empezar la tarea con ilusión y con el convencimiento de que podemos llegar a leer y asimilar 10000 libros, aunque la verdad sea que, luego, nos encontraremos con algunos que podrían ocuparnos toda una vida y después de muchos años de diálogo con ellos seguirían fascinándonos.

Eso es lo que a mí me ocurre con, por ejemplo, Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León y San Juan de la Cruz.

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