Provocación

Comienzo el año provocando. Hoy en día en España, provocar es atacar a la Iglesia, por ejemplo, exhibir imágenes de monjas en posturas lúbricas, aunque es cierto que los provocadores, así se llaman los ingenuos, no sacan las imágenes de los homosexuales sacerdotes que abusaron de niños en los colegios (Esto, claro, no es atacar a la Iglesia sino otra cosa que hay que mantener en silencio).

Yo no voy a caer en esa provocación banal. Ya sabemos que la izquierda es hoy en día posmoderna y banal, o lo que es lo mismo populista. A mí, la verdad, esos que cantan canciones de Escorbuto o de SKA-P, o de tantos otros en los conciertos financiados por el dinero municipal o autonómico me mueven a la risa y el desdén, sí. Me recuerdan al coro de beatas que había en la parroquia de una de las varias ciudades en las que viví, que cantaban gozosas canciones religiosas. Lo de estos chavales – algunos ya con canas y claridades en la coronilla – es algo similar: unción religiosa de elegido, saberse llamado a una comunidad y a una misión, y demás rasgos del gregarismo.

Yo propongo otros ejemplos provocadores. No todos son honrosos, algo que lo provocadores de hoy en día siempre quieren ser, acorde con su misión religiosa.

Propongo el ejemplo honrosísimo, este sí, de un luchador por la libertad como es Albert Boadella. Boadella, cuando Pujol se vio atacado por él, empezó a ser motejado de facha. Ya sabemos que en España si te llaman facha han decretado tu muerte civil. Boadella empezó a sacar a la luz los tejemanejes oscuros de los Pujos y había que eliminarlo, al menos civilmente.  La izquierda española, alegre faldicorta, e dedicó a corear las invectivas que el nacionalismo catalán dedicó a quien es de los pocos que ha puesto en jaque el control de CIU en Cataluña. Provocador honrado e inteligente Boadella.

Luego vienen dos extraordinarios genios del desplante, el valor y la torería. Poco aptos para espíritus sensibles. Y para los que se creen idénticos a los animales. (Quizás tengan razón y ese 1% que nos distingue a los humanos de los simios según los científicos, ellos no lo tengan.) 

El tercero es un traidor de la izquierda, quizás por eso sea el más odiado y de quien más reniegan.

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Marginados e integrados

Albert Plà ha dicho en Cataluña que se avergüenza de ser español. Hace años ya lo hizo otro artista. Cuando en Cataluña un catalán se cisca en España lo que hay detrás es un problema económico. Albert Plà, los artistas catalanes, saben que cuando insultan a España desde Cataluña consiguen contratos para actuar por ser buenos chicos catalanes.

Lo imposible es ser catalán y ciscarse en Cataluña viviendo allí. Otro Albert, Boadella en este caso lo hizo, y lo han excluido de Cataluña. Boadella es un apestado, un marginal, alguien fuera de Cataluña. Para ello, esa máquina represiva que es la Generalitat, y que pretende ser el germen de la nueva nación catalana, creó la imagen del Boadella facha, que, por supuesto, no tiene cabida en Cataluña.

Boadella no puede vivir en Cataluña, a Plà la buena sociedad catalana lo aplaude. Marginados e integrados por la maquinaria estatal represiva catalana.