Regreso a lo lejano inicial

CafeteríaPublican una nueva edición de las poesías de T.S. Eliot. Eliot es un poeta mayor; es el poeta cuya obra sobrevoló todo el siglo XX. No es difícil comprobarlo. Cualquiera de los poetas importantes de cualquier país reconoce, de manera velada, es cierto, su deuda con La tierra baldía y en menor medida con Cuatro cuartetos, una obra mayor, aún llena desorpresas y secretos. Son estos cuartetos una poesía que te acompaña toda la vida.

No toda la obra de Eliot, sin embargo, es tan redonda. En muchos de sus poemas noto una cierta extrañeza al leerla. Buscaba la joya Eliot y redujo su obra  la mínima expresión, y de lo poco admitido, a pesar de todo, hay poemas que parece que no casan con el resto (el resto es La canción de amor de J. Alfred Prufrock, La tierra baldía y Cuatro cuartetos). Quizás porque en estos tres poemas, sin dejar de lado la parte moderna, vanguardista, hay otra que es clásica, que, por varias razones, ha logrado dar con una expresión que se ha consolidado. Otros poemas como Los hombres huecos o Miércoles de ceniza tienen algo que los hace interesantes pero no memorables, los de Sweeney o Burbank con un Baedeker, Bleistein con un puro son, o al menos así los entnedí cuando los leí hace ya un par de décadas, tanteos, a veces entretenimientos o ensayos.

Lavida se repite, y a veces tenemos suerte de que sea repetitiva. Una de esas ocasiones es esta. La nueva edición de los poemas de Eliot, donde los poemas que él dejó como su obra siguen manteniendo ese lugar preeminente y el resto es solo apéndices, nos conduce a la lectura renovada, más sabia, más desencantada, más suspicaz, de quien fue uno de los grandes poetas del siglo XX, un siglo con muchos grandes poetas.