Iba en serio (y nos damos cuenta demasiado tarde)

Jaime Gil de Biedma lo dejó dicho en el poema “No volveré a ser joven”. Para él era un canto a la vida desde una perspectiva epicúrea y desengañada en el momento en que lo escribe. ¡Cuánto haya de verdad y cuánto de impostura en ese desengaño, será difícil saberlo!

Que la vida iba en serio,
uno lo empieza a comprender más tarde

Así comienza, y acaba de este modo:

Envejecer, morir
es el único argumento de la obra

La juventud del cuerpo, el asombro diario y algunas otras cosas más las perdemos con la edad, y bien está que así sea. Perseverar en ellas lo convierte a uno en un adolescente eterno con calva, barriga y arrugas. Y aunque hoy se estile mucho este modo de vida, en el fondo, es lo peor en lo que uno puede caer; un peor que, además, va ligado a otros peores con los que suele cohabitar.

Sin embargo, hoy el poema me ha venido a la mente, por los acontecimientos de los últimos días.  Algunos ahora, nos dicen, comprenden que los nacionalistas iban en serio, y que su pulso fascista al estado no era pose , no era la teatralización de una vida. Queda por saber de qué lado caerá la moneda de la resolución: a quién le tocará envejecer y morir envuelto en la niebla de sus sueños de juventud.

Anuncios