Recortables

 

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Ella me dijo, en los comienzos, que su sueño era viajar a Laponia o a Islandia, quien sabe si a Finlandia, aunque, nunca lo entendí, no sentía ningún interés por Noruega y solo una pequeña curiosidad por Dinamarca. Algunos días, cuando se acercaba el solsticio de invierno, solía pintar pequeños alces en las paredes y en cuadradillos de madera que guardaba escondidos por toda la casa. La casa era de madera, y había reservado una habitación para la sauna, algo imprescindible en cualquier casa islandesa.

A veces despertaba de los sueños y la veía absorta acodada en la ventana dejando que la vista se perdiese por el largo horizonte de asfalto.

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