Las columnas de Hércules

 

Holandés errante.jpgCuenta Dante que Odiseo no puso rumbo a su casa cuando acabaron sus aventuras. En lugar de buscar La paz y el refugio hogareño enfiló hacia las columnas de Hércules, entonces el fin del mundo. Es un acto prometido el de Odiseo. El atrevimiento de ir más allá de lo que los mapas delimitaban, desafiando el conocimiento objetivo de su época. Hasta no hace mucho, la tarea del hombre fue la de ir rellenando el mapamundi con territorios hasta ese momento ignoto. Entre el Renacimiento y los inicios del siglo XX, los mapas fueron cambiando su fisonomía y perdiendo espacios en blanco. Desde la segunda mitad del siglo XX, predomina la fábula que Peter Carey escribió en “Do You love Me?”. Poco a poco los mapas van ganando espacio en blanco.

Entre la hazaña de Odiseo, criticada por Dante, y la desaparición de nuestro mundo conocido porque los agrimensores y cartógrafos se niegan a realizar su tarea, queda solo el ensueño, algo antiguo y ajado ya, una actividad decimonónica o de comienzos del XX, de cuando para viajar la gente llenaba varios baúles con equipaje, y así, desde la ventana, más allá de la avenida, imagino el ancho mar flanqueado por dos columnas, más allá de las cuales solo impera lo blanco.

Anuncios