Anteojos

DSCF7512.JPGDesde la desierta avenida cojo los prismáticos y echo la vista al horizonte lejano de los viajes que nunca he hecho (y quién sabe si haré). Desde la desierta avenida en la temprana mañana de verano cuando solo unos pocos se dirigen al trabajo y otros tantos regresan a casa después de una noche de farra y quién sabe si encontrarán arroz blanco en el frigorífico, escruto el horizonte de la lejana ciudad a la que voy todos los veranos desde los libros. Viajo de un lado a otro desde la chaise longue en que paso las horas vespertinas del calor que cae a plomo sobre el asfalto y sobre los coches, recalentando la atmósfera y encendiendo los cristales de los vasos de las terrazas y de las ventanas.

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