Martinis en la avenida

DSCF7465.JPGLo de las calles desiertas de la ciudad en verano es ya una frase hecha, al igual que la serpiente multicolor o el calor inclemente. En verano, es normal, hace calor, más calor que el resto del año, por algo es el estío, y la gente huye de las ciudades hacia cualquier lugar, preferiblemente la playa, aunque la montaña tampoco es mala opción (y aquí nos sale otro de los tópicos veraniegos: ¿tú eres de playa o de montaña?, como si eso nos definiese o importara lo más mínimo).

Las ciudades se quedan vacías, las avenidas, las largas avenidas neoyorquinas, los bulevares parisinos quedan desiertos, ofreciendo, por escasos días, sus perspectivas de horizontes lejanos. Es entonces cuando me imagino en uno de esos días de calles deshabitadas, en medio de la calzada, bebiendo un Martini seco a la salud de todos los cinéfilos y letraheridos, que prefieren vivir los veranos bajo la brisa del aire acondicionado.

 

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