Fotografía callejera

Esto de la fotografía callejera, bien lo sabemos, es como ir de caza. Hay días en que te cobras algún trofeo y otros, muchos, en que vuelves a casa con las manos vacías y la  cámara llena de imágenes insustanciales. El azar juega su parte, sin duda; la técnica tiene también la suya. El ojo del fotógrafo es, siempre, lo más importante.

Laberintos de cristal

El mundo ahora es más complejo y ha cambiado mucho con la aparición de nuevos materiales. En realidad, estos materiales han añadido la complejidad al mundo pues han permitido que los edificios logren torsiones que antes la ley de la gravedad y la resistencia de los amteriales hacían imposible.

Los laberintos ahora ya no pueden ser jardines ni estar hechos de muros de adobe. Hoy en día el laberinto es trasparente porque la intimidad ha desaparecido.

Jardín-Paraíso

Ahora que vuelven los títeres de cachiporra y la gente se divierte arreándose mandobles y algunos desean guillotinar al distinto, traigo esta foto de un jardín no muy secreto pero tampoco demasiado frecuentado, aunque esté en una de las calles principales de Valladolid. Soledad y frescor, más el canto de algún que otro pájaro infrecuente, hacen del lugar un espacio envidiable.