El sol de los desterrados

 

De paseo.jpg

“Estando como estoy, con un pie en un país y el otro en otro distinto”, escribió Descartes, “encuentro que mi condición es muy feliz, en tanto que es libre”. Un modo de ser libre, sin duda, cuando el exilio es elegido. No tanto cuando es impuesto, como vivieron Ovidio o .

Claudio Guillén, otro desterrado, tiene una imagen preciosa para el exilio. Un capítulo de uno de sus innumerables libros se titula “El sol de los desterrados”. Así me lo imagino yo, un sol que se pone, que cae en la lejanía, acaso donde está, más o menos, el país de donde se ha tenido que huir si se quería conservar la vida.

Ser libre, sí, renunciando a las seguridades de la identidad nacional, a las comodidades que procura el saberse parte de una tribu. Un pie aquí y otro allá, no solo en dos países distintos, también en dos lenguas distintas.

Años más tarde, en la soledad del apartamiento de la comunidad hebrea, escribió Baruch Spinoza: “Sólo los hombres libres se son muy útiles unos a otros, y sólo ellos están unidos entre sí por la más estrecha amistad y se esfuerzan con el mismo grado de amor en prestarse mutuos beneficios; y, por tanto, sólo los hombres libres son entre sí muy agradecidos.”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s