Psicodrama

Un psicodrama. Hoy en día todo es un psicodrama. La gente se empeña en que veamos sus vergüenzas. Esto, por supuesto, no es afán de exhibicionismo, que también lo es en algunos casos. Se trata, simple y llanamente, de que terminemos por aceptar sus puntos de vista, en convencernos poco a poco, de manera sutil, subrepticia incluso.

Un ejemplo es Podemos. Quizás el mejor ejemplo, aunque quizás les haya salido mal por aquello del hartazgo y porque no han logrado calibrar hasta qué punto la sociedad española acepta el modelo representativo-performativo-expresivo-televisivo, o dicho de otro modo, aquí las telenovelas, aunque tiene seguidores, es algo minoritario aún.

Podemos ha hecho de la representación mediática su manera de ser. Es un ente que vive en la televisión y en las redes sociales. La entidad física e intelectual que pueda tener está subordinada, porque así lo decidieron sus mandos, a la televisiva. Podemos vive en las televisiones y en las redes sociales, y poco más. Si comparamos una performance, sería mejor decir teatrillo, de sus líderes, con una reflexión intelectual (o algo cercano a esa reflexión intelectual), nos damos cuenta de que esto segundo no existe más que en forma de soplo torpe y tartamudeo (aunque actúen y quieran hacer creer a la gente que pisan fuerte.)

Toda la pelea entre el líder máximo incuestionable e irremplazable (nótese la diferencia entre la teoría asamblearia y la realidad cesárea) y el segundo de abordo la han querido transmitir como un psicodrama con el propósito de que los espectadores españoles (para ellos no hay ciudadanos sino tribu espectadora y a la expectativa) terminaran por acostumbrarse a su ideología, cesarista lo repito. La finalidad, mal disimulada, era que poco a poco los ciudadanos fueran aceptando que los temas se discuten en público, que la intimidad no existe, que vivimos en una sociedad donde las paredes, si las hay, son de cristal, donde, al final, el que tiene el poder conoce todo de todos. Además, con la sobreexposición mediática, buscada y fomentada, lograrían que todos no solo conociéramos sus ideas sino que nos familiarizáramos con ellas y las termináramos aceptando. Pretendían que la propaganda fuera subliminal. Al igual que como en los viejos tiempos se decía que ocurría en la televisión.

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