Otro más

Al final, toda esta sucesión de años lo único que deja en el camino es una serie de costumbres que iniciaste con ganas, entusiasmo, fervor incluso, y que luego fuiste abandonando poco a poco. Los deseos de Año Nuevo, las listas de libros, las tareas para el resto del año. Todo iba quedando en el camino, incluso el proyecto de un diario. La vida era ese fluir inconstante, cercano al desvarío apaciguado, un perderse por carreteras secundarias llenas de curvas, una exploración nada sistemática de lo que nos rodeaba, un descubrimiento perpetuo, ese fervor inconstante. Casi, cas, un en sayo de Montaigne.

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