Cotidianidad

Entra el aire fresco de la mañana y el suave frufú de las hojas de los árboles. Abajo,en el banco que mira hacia la plaza, una señora de edad indefinida, de la que solo logro ver el moño canoso y el cuerpo en escorzo.

La genta camina atareada, algunos, pocos, pasean. Hay un bullicio de camionetas, carros, pales y trabajadoras en la calle. A lo lejos, apenas se ve gente. Quizás sea el sol que cae a plomo en la plaza y en las calles lejanas.

En los alrededores se ven tiendas, hombres trajeados, otros con ropa de trabajo, todos atareados. Dese esta atalaya observo la vida que pasa abajo y no me roza.

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