Mantengamos las supersticiones

Cuando veas que no puedes lograr tus objetivos mediante el razonamiento, atemoriza a tus conciudadanos. Esta es, por lo que he leído, la máxima de las asociaciones vecinales vallisoletanas. Puesto que con razonamientos no logran eliminar las antenas de telefonía móvil, se dedican a asustar a la población con mentiras.

El miedo mayor hoy en día tiene que ver con la salud, y si hablamos ya de cáncer, este miedo se multuiplica exponencialmente. Las asociaciones vecianles vallisoletanas tergiversan los datos y los resultados de las investigaciones que estudian el efecto de las ondas electromagnéticas tienen en la salud humana.

Un ejemplo: Asunción laso Prieto dice en un artículo: “a los más de dos mil estudios con evidencias publicados entonces sobre los diversos daños que puede producir en el organismo este tipo de radiación que emiten WIFI, DECT, móviles, etc.” El estudio de IARC dice, sin embargo: “The evidence was reviewed critically, and overall evaluated as being limited  among users of wireless telephones for glioma and acoustic neuroma, and inadequate to draw conclusions for other types of cancers.” Los usuarios de teléfonos móviles pueden sufrir glioma o neuroma acústico. Por usuarios de teléfono se refiere a aquellos que lo utilizan más de media hora al día. Pero anda dice de tabletas ni de antenas de radiofrecuencia ni nada. Y cuando dice “limited” se refiere a ” A positive association has been observed between exposure to the agent and cancer for which a causal interpretation is considered by the Working Group to be credible, but chance, bias or confounding could not be ruled out with reasonable confidence.” O lo que es lo mismo, existe la posibilidad de que factores ajenos a los efectos interfieran en las investigacuiones por lo que hay que seguir estudiando para descartarlos. por eso en las conclusiones utlizan la expresión “there could be some risk”, que, para el que sabe inglés, no se le escapa que se refiere a una posibilidad muy poco fundamentada.

Si uno continúa leyendo el artículo se da cuetna de que el problema es otro, aunque se disfrace de preocupación por la salud d elos niños. El problema es, como se señala en negrita al principio del artículo, que lo padres hand e pagar la tableta de cada hijo. Y eso, en una sociedad que apuesta por que el Estado pague todo (algún día nos pagará hasta las cervezas; los condones ya los paga), que los apdres tengan que realizar un desembolso pecuniario es inadmisible. Asíq ue la estrategia es la del meido al glioma.

Otro artículo en esa página de las asociaciones vecinales dice que el glioma “afecta en un porcentaje abrumador a la población juvenil.” Tan grande es ese procentaje que luego cuando uno va a la página de IARC donde están las estadísticas y ni lo mencionan.

Otro ejemplo de supersitición es el del DDT, muy eficaz para combatir, entre otras epidemias, el paludismo, pero que cayó en manos de los clérigos supersticiosos que forzaron que se prohibiese su uso. Así sigue aun cuando al día de hoy se sabe que no hay evidencias de que sea cancerígenos en las personas (I y II)

Por no hablar de la homeopatía o de los tratamientos que algunas ministras de Sanidad y Presidentes de República en África recomiendan: sopitas de cebolla o emplastos con barros y raíces, para combatir el SIDA.

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