Mañana de domingo (versión segunda)

Silencio en la casa, a lo lejos el ruido de los coches y de la gente que sale a tomar el vermú en un domingo más de invierno, extraño coma la vida misma lo es. Tenemos la tendencia, necesaria para no caer en la desesperación, a creer que las estaciones se repiten y que podemos hacer de nuestra vida un eterno retorno. Tranquilizadoras ideas que nos mantienen narcotizados, como en cualquier mañana de domingo después del vermú.

El arte, sin embargo, el mejor arte del siglo XX, hizo bandera de la ruptura de las apariencias-Introducir en la suave y maternal existencia cuñas de ruptura epistemológica. Duró poco ese tipo de arte. La necesidad de la confianza en un mundo estable pudo con él. Política o narcótico: no hay diferencias.

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