Las manos en la nuca

Cuando no escribo todo está ahí, bello y ordenado como si yo fuera no más que un dios, de unos diez centímetros, eso sí, poniendo los mares a la derecha y esas colinas verdes a la izquierda, como a mí me gusta.

“Por qué escribo mejor cuando no escribo”. Javier Salinas

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