La lluvia, la vida

Con la Seminci se ha ido también la luz de este otoño final que tiñe de dorado las hojas y el espacio transparente en que el leve aire nos acaricia la cara y nos despeina. Aún no es el momento de los fuertes vientos que azotan ni de la lluvia intensa que no cesa, pero la luz se ha marchado a latitudes más cálidas y aquí ahora solo tenemos un día gris, que señala el torpor de la vida.

Pocas películas ha habido así en esta Seminci. No era necesario ni obligatorio que las hubiera. Incluso las más desgarradas que he visto en el festival, las dos finlandesas que he citado en la entrada anterior, están ambientadas en parajes bucólicos, donde la luz, fría pero intensa, a veces incluso cálida, envuelve a los protagonistas. Bien está que así sea, y que no caigan los directores en los viejos tópicos que, sin embargo, hacen la vida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s