Jueves por la tarde

De repente suena una voz suave, algo lejana a pesar de que cuando miro está en la puerta. Por más que le digo que entre, no se atreve a cruzar el umbral. Vamos a la casa de al lado, y hablamos hora y media. Ella ha traído una botella de vino, italiano – supongo que debe tener un cierto cariz de elegancia traer un vino extranjero a pesar de que los vinos californianos son muy buenos. Nosotros cumplimos con el tópico y llevamos una tortilla de patata, demasiado hecha por precaución no sea que no le gustase el huevo poco cuajado.

La tarde se pasa rápida en una conversación amena, su familia, su vida, la nuestra, los viajes que hemos hecho, las posibilidades de volver a Boulder, el viaje a la Costa Este – de donde es su familia. Temas fugaces que ayudan a mantener una conversación entre desconocidos.

Ya de vuelta, la lectura de la biografía que Quentin Bell escribió sobre Virginia Woolf, y que había empezado a media tarde.

Los días van pasando.

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