Fantasmagoría

Boulder fantasmaAl fin y al cabo, una autobiografía es solo una fantasmagoría. Cuando el narrador – que suponemos es el autor real – escribe sobre sus años de juventud o de pronta madurez – esto hoy en día ya no existe a no ser que llamemos pronta madurez a los cuarenta años – no escribe sobre lo que de verdad le ocurrió sino sobre los recuerdos que el propio autor – que aceptamos sea el yo literario al que le acontece la vida – rememora años – algunas veces muchos años – después.

Así, desaparecido ya su mundo, lo que escribe son solo recuerdos de ultratumba, como muy bien acertó a titular así su vida escrita el vizconde de Chateaubriand, Memorias de ultratumba, pues la vida al escribirla, a menos que sea un diario – el menestral diario que sirve de apoyo a más altos vuelos literarios – es, claro, otra cosa. La vida, bien lo dijo André Breton, está más allá, fuera de nuestras escrituras que, lo sabemos, sirven para poco, y por eso nos empeñamos en ella. Si la escritura sirviese para cambiar el mundo la dejaríamos a los generales, los políticos, los grandes señorones de la Historia, los revolucionarios, también, pues también ellos, como los grandes mandamases quieren cambiar el curso de la Historia, nunca de la historia.

El resultado, ya lo sabemos, es nefasto. La vida es fantasmal, la vives y ya se queda atrás, cuando la escribes solo tienes retazos y figuraciones, breves imágenes de algo que creímos tenía más fundamento.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s