Los lechazos de Kentucky

Hasta ahora de Kentucky, en cuestión de comidas, sólo conocíamos el pollo frito, pero, gracias a la portavoz de Sí se puede en Valladolid, nos hemos enterado que hay una cabaña extensa de lechazos de Kentucky que, por aquello del libre comercio, están dispuestos a inundar lo restaurantes castellano-leoneses en perjuicio del lechazo de la tierra, que como todos sabemos está inmejorable con unos sarmientitos de la zona y tomates del terreno.

Ahora que esto del comer no es ya solo una necesidad ni una expresión cultural sino que es algo político, he despertado de la alienación que ponía como ejemplo de alta cocina el turnedó Rossini o tantas otras invenciones francesas o catalanas o vascas. Me han abierto los ojos los activistas y cada vez que me llevo un cubierto con comida a la boca, me doy cuenta de que como aminoácidos de revolución, proteínas de derechos animales (aquí los vegetarianos lo tienen mal) y lípidos de rancio localismo proteccionista y esencias intemporales de la tierra. (Goytisolo en su sátira de las esencias hispanas eligió la cabra hispana como símbolo de las mismas; los que nos han traído el Paraíso han decidido nombrar al lechazo embajador plenipotenciario de la tierra y sus bondades.)

Yo, que soy un hombre previsor, tengo desde hace tiempo los billetes de avión para participar en una cacería de los fantasmales lechazos de Kentucky. Entre tiro y tiro, que allí están muy baratos, pegaré algún trago a una botella de bourbon, esta vez sí, de Kentucky.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s