Pessoana

El aire tibio de la noche, la gente que descansa y charla en los bancos, algunos se asoman a las ventanas. Son estos días, del verano incipiente, con un calor sahariano, cuando pienso en Fernando Pessoa. De la biblioteca cojo El libro del desasosiego, y comienzo a leer el primer párrafo:

Nací en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes había perdido la creencia en Dios, por la misma razón por la que sus mayores la habían tenido – sin saber por qué. Y entonces, como el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes escogió a la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a aquel género de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no viendo sólo la multitud de la que son parte, sino también los grandes espacios que hay al lado.

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