La pringue nostálgica

Va la izquierda lozana y rozagante porque EEUU ha perdido su batalla contra Cuba al retirar los EEUU el embargo contra el país caribeño. Son incapaces de ver que quienes han ganado han sido los empresarios plutócratas norteamericanos que a partir de ahora podrán hacer negocios en Cuba. Aquello que decían en los años cincuenta los cubanos de que su país no iba a ser el burdel de EEUU, ahora lo va a ser de manera total.

Cuba va a ser la China caribeña: un país en el que el sistema económico será capitalista pero el político será el comunista, que ya ha quedado simplemente en el mayor sistema represor de la historia. O de la Historia. Cuando hay libertad para hacer negocios y carencia absoluta de libertades (Cuba, China) lo que hay son atropellos y explotación de los trabajadores. Una vez comprobado, allá por los últimos años ochenta que el comunismo no podía ser, como lo intentó, capitalismo de Estado, a China y a Cuba les queda el capitalismo privado y la represión estatal.

La izquierda española, lozana y rozagante, va a tardar un tiempo en darse cuenta de que Cuba ya no es el paraíso comunista que ella ha imaginado y situado en eso que llamamos imaginario social. Cuba, mal que le pese a tanto izquierdista, solo fue una dictadura controlada férreamente por una persona que no permitía que en la isla se moviera anda sin su consentimiento. En Cuba se hizo lo que Fiel quiso, incluso cuando hubo quien le aconsejó que no lo hiciera: aquello de plantar café donde no podía crecer, o lo de aumentar las cosechas exponencialmente aun a sabiendas de que era imposible. Cuba fue, con Fidel, un estado inquisitorial en el que si acusaban a alguien de homosexual, de burgués, de revisionista, de imperialista, era inmediatamente ingresado en la cárcel o en los llamados campamentos de reeducación para quitarle la homosexualidad, el aburguesamiento, etc… Algo muy parecido a la Inquisición española. El caso Padilla, por ejemplo.

Ahora la izquierda española, lozana y rozagante, va diciendo que Cuba ha ganado a EEUU. En unos años tendrá que cambiar, cuando vea que Cuba es un país de economía capitalista. Lo hará como siempre, en silencio, si que nadie se percate. Una cosa es hacerse una autocrítica y otra, muy distinta, es aceptar que se ha equivocado, como casi siempre.

Nace ahora para la izquierda española, lozana y rozagante, un nuevo tiempo en el que podrá escribir la épica, pero sobre todo la lírica, nostálgica, de lo que pudo haber sido y nunca fue: Cuba comunista, paraíso de la izquierda, faro de Occidente y el Tercer Mundo.

En Cuba ya ha comenzado la Transición, que durará mucho, pero que desmontará gradualmente el sistema que existe a día de hoy. La izquierda española, lozana y rozagante, puede ahora escribir la nueva educación sentimental nostálgica y pringosa de los últimos que se creyeron la mentira cubana.

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Para desengrasar:

Invierno

Bailarines

Nos sorprende la alta madrugada con alguna noticia seca y agria. Tal que ha fallecido un escritor que habíamos dejado de leer tiempo atrás pero a quien teníamos en la cabeza volver a leer lo nuevo suyo, y en ese momento de sorpresa sabes que ya nunca será la vuelta a nada nuevo.

A veces, en la alta madrugada, sabes que hay situaciones de la vida a las que solo volverás ya sabiendo que es la última, la despedida, en la que ya nada nuevo habrá porque, al final en eso consiste la vida, en ir cerrando puertas que ya nunca volverás a abrir, o en volver a autores de quienes ya nunca tendrás nada nuevo porque un día murieron.

Teólogos

Tronco

Hace no muchos años – o, quizás sí, pero envejezco y ya no cuento por años sino por décadas – hace años, decía, la filosofía se enorgullecía de pensar contra el Poder. Se enorgullecía aunque no siempre lo practicase. Frente a los partidos en el Poder, ellos establecían una serie de estrategias o de discursos que iban a la contra. Ahí estaba la fuerza de gente como Michel Foucault, pero sólo él y nunca sus disminuidos discípulos, y ahí se situaba también Louis Althusser, que era un caso peculiar pues durante gran parte de su vida intelectual cuando tuvo que elegir entre las tesis del Partido Comunista Francés y las suyas propias, elegía siempre – como buen comunista disciplinado – las tesis del PCF. (Esto, claro, se puede aplicar a la grandísima mayoría de ese oxímoron que es el filósofo comunista, que no es sino la puesta al día del filósofo teólogo. Así como en épocas pasadas tuvimos a Agustín de Hipona o Tomás de Aquino, que hicieron teología que quisieron hacer pasar por filosofía – mientras en Holanda estaba Baruch Spinoza escribiendo una filosofía en verdad radical, en el siglo XX tuvimos a los filósofos comunistas que escribieron la teología del Comunismo mientras en Alemania en el siglo XIX había vivido el pensador más radical de ese siglo y del anterior, Friedrich Nietzsche.

La situación, así, era bien simple y la elección muy fácil: o se elegía a Nietzsche o se elegía a los teólogos. La gran mayoría se hacían marxistas y se dedicaban a la teología, y solo alguno quedaba que fuese un pensador verdaderamente ateo – no me vale el que ha sustituido a Dios por el Comunismo, ese sigue siendo religioso – Cioran, por ejemplo, o Michel Blanchot.

Creía que una vez caído el Muro de Berlín, esos teólogos desaparecerían. Pues no es así. Hay gente que no puede vivir en la incertidumbre, que necesita de un suelo firme, anclarse a un proyecto real que dé sentido a su vida. No me extraña, entonces, que en Argentina exista una Dirección de Pensamiento Nacional y que la ocupe un filósofo, Ricardo Foster. Tampoco me extraña que ya en España haya quien se vaya postulando con discreción a dicho puesto.

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Por cierto, ya puestos, diré que no salgo de mi perpeljidad cada vez que leo, u oigo, la frase “pesimismo del intelecto, optimismo de la voluntad” que dicen dijo Gramsci, y lo catalogan entre los materialistas, cuando, en realidad, es una frase que hace hincapié sobre todo en el idealismo.

(La teología, una vez más, secularizada, sí, pero teología.)