Un regalo

Cuadro aluminio - Leli 4

 

LA FAMILIA BIEN, GRACIAS
“Y desde entonces lo sigue invocando”
Víctor Erice
33X28 cm
Collage

La nuca despierta Los pies descalzos

Entre la umbría, una pantalla de acuarela triste oscuro y un reclamo
Que atrae a las obreras desde niñas

Sin saberlo
Todas harán lo debido

“Por amor al polen”
Dirán ellas cuando, en realidad, viven sonámbulas

Cautivas en una gigantea

Rafael Vega

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Los recuerdos, ese mal

Tarde de domingoDe Mínima moralia de Theodore Adorno, cuyo subtítulo es Reflexiones desde la vida dañada:

La frase de Jean Paul de que los recuerdos son la única posesión que nadie nos puede arrebatar, pertence al acervo de consuelos impotentemente sentimentales que pretende hacer creer al sujeto que la retirada llena de resignación a la interioridad supone para él una satisfacción que suele desperdiciar.

(…)

El interieur en que el alma guarda la colección de sus acontecimientos y curiosidades es algo caduco. Los recuerdos no se conservan en cajones o abanicos, sin que en ellos lo pretérito se combina íntimamente con lo presente.

(…)

Cuando se despierta el recuerdo, con incontrastable evidencia se introduce en él un gesto involuntario, un tono de ausencia, una vaga hipocresía del palcer, que hace de la cercanía de ayer la extrañeza de hoy.

De cómo el poder no admite ciudadanos

Entre el 15 y el 18 de octubre se celebró la primera asamblea de Podemos. Allí, Pablo Iglesias dijo que el que no ganase tendría que retirarse. Hubo muchos que pensaron que aquello era solo un exceso retórico del momento. No ha sido así. Sumando Podemos, una de las corrientes dentro de Podemos se retiró al analizar que el sistema de votación beneficiaba al grupo de Pablo Iglesias y le concedía una ventaja muy superior respecto a los demás. Así ha sido si vemos los resultados, y así los pronosticaron dos personas de Podemos (I y II).

Pablo Iglesias en un golpe político magistral se ha desembarazado de todas las personas independientes, críticas que él nunca podría controlar. Logra tener a su alrededor a 62 personas fidelísimas que no le van a discutir nada entre otras razones porque de Iglesias depende que ellos sigan en el Consejo ciudadano en las próximas votaciones.

Iglesias no ha hecho nada que algunos no intuyésemos. Al fin y al cabo, si uno sabe algo de historia sabe que la historia de todos los movimientos asamblearios han sido liquidados por los comunistas. Un buen ejemplo son los soviets. Estos empezaron como organizaciones asamblearias donde el poder iba de abajo a arriba, cuando ya se oficializó la Revolución y la URSS a partir de 1922, no interesó ese sistema asambleario y los soviets perdieron todo su poder real manteniendo solo la ilusión de lo asambleario.

Así ha ocurrido en Podemos, que está controlado desde arriba por Pablo Iglesias y sus 62 fieles. No nos extrañemos de que en breve rueden cabezas acusadas de revisionismo, traiciones y demás tradiciones propias de los comunistas (que, dicho sea de paso, son más casposas que cantar L’estaca después de una asamblea ciudadana).

8 de noviembre no es el título de ninguna canción

Hoy es un día extraño. Está enmarcado por dos acontecimientos muy señalados. El 7 de noviembre hace 78 años, Largo Caballero dejó Madrid en guerra y marchó a Valencia. El Gobierno republicano tuvo que dejar la capital de de España ante el avance del ejército fascista. El 9 de noviembre de hace 25 años cayó el Muro de Berlín. Aún recuerdo a los comunistas desnortados ante tal suceso. El comunismo – o mejor, quizás, Comunismo – ese sistema político superior a la democracia – los comunistas, en realidad decían capitalismo, mostrando su ignorancia en cuestiones políticas y económicas – el comunismo, decía, empezaba a derrumbarse. La superioridad de la RDA no era algo que los alemanes del Este apreciasen mucho – en realidad ni mucho ni nada – y estos preferían vivir como en el Oeste. En fin, que un gran día para la libertad lo tomaron como una catástrofe y no fueron capaces de entender nada.

Hoy, sin embargo, aquí y ahora, el 8 de noviembre de 2014 es un día en el que muchas personas tenemos que reivindicar la libertad: la que proporcionan las leyes, la convivencia, la igualdad de derechos, la del progreso. Me explico en esto último. A pesar de que hay gente que piensa que es lo mismo ir hacia estados supranacionales que ir hacia estados fragmentados e independientes, la realidad es que ni lo es. Hay un camino que es el recorrido hasta ahora, no sin mucho esfuerzo y resistencias, que es hacia la unión. Esto ha servido para que la violencia entre los estados se redujese. Es algo palmario: si dos estados mantienen relaciones, si el futuro de los dos va unido, pocos buscarán la guerra, que llevaría al desastre de los dos estados. Así, la nación moderna es la unión de varios pueblos, cada uno mandado por un jefe, en una sola entidad. Se logró así reducir la violencia entre dichos pueblos. Más tarde, la violencia entre naciones provocó dos guerras mundiales. Al final de le Segunda, algunos estados europeos se unen en una pequeña comunidad de naciones con fines económicos pero que iba a permitir que la unión, gradualmente fuera más política, y reducir la violencia entre dichos países. Desde que existe la UE, la violencia en Europa se ha reducido considerablemente, aunque por supuesto, los nacionalismos – en Yugoslavia – han seguido siendo los causantes de las pocas guerras que ha habido.

Aunque la unión de Escocia con Inglaterra y Gales tenga solo unos pocos siglos, aunque la unión de Cataluña con el resto de España no sea milenaria, lo que importa es que esa unión ha dado lugar a una mayor prosperidad, no solo material, sino en términos de ciudadanía, democracia y convivencia. Ir hacia atrás, es decir, pedir que las naciones se separen es dar los pasos rectos y contundentes hacia nuevas guerras, es ser, en realidad, un reaccionario, que, por lo que se ve, abunda entre la izquierda, casi más que entre la derecha.

Por eso, hoy es el día de reivindicar lo que nos une, las ventajas de permanecer unidos, las razones por las que un estado que tiende a ser supranacional es mejor para los ciudadanos que una pequeña nación que sitúa sus orígenes en la bruma de un pasado mitológico.

Habrán observado que cuando hablo de España digo siempre estado. Sí, pero no por las razones por las que lo hacen los nacionalistas y anejos, sino porque yo lo que quiero es más administración y menos nación. El calor del establo de la nación lo dejo para otros, para los reaccionarios, para lo que tienen miedo al futuro, a la cesión de soberanía nacional.

Y los de Podemos a lo suyo, a decir lo uno y su contrario: Carlos Jiménez Villarejo escribe un artículo para contentar a los que estamos en contra del referéndum y la independencia, y Gemma Ubasart e Íñigo Errejón, otro para los que están a favor. Hay que pescar en todos los caladeros. A eso le llaman ocupar todo el espacio político. Lo conseguirán. En estos momentos, el desarme intelectual de los españoles es tan profundo que un partido político puede presentarse como nacionalista y antinacionalista, ateo y religioso, a favor de la ciencia y a favor de la superstición, ser antimilitarista y enorgullecerse de su ejército, puede ser todas esas contradicciones y a los españoles no importarles lo más mínimo ni sospechar de la mentira enorme que ahí se esconde. ¡Cómo no van a ganar así votos!

Exiliado

El uso del lenguaje que ahora algunos llaman político y yo prefiero llamar torticero lo anunció ya Lewis Carroll, cuando puso en boca de Humpty Dumpty aquello de que las palabras significaban lo que él quería que significasen.

Pensemos en la palabra exiliado. Hasta hace nada remitía a toda persona que se marcha de un país por motivos políticos. Como aquí en España eso había sido muy frecuente en los siglos XIX y XX, exiliado era un término con unas connotaciones positivísimas. Un exiliado era aquel que se marchaba a otro país, generalmente democrático—aunque hay penosas excepciones de exiliados que prefirieron dictaduras como la soviética o la rumana – y que llevaba una existencia llena de incertidumbres. En muchos casos, tuvieron que marcharse porque si no los habrían asesinado o porque les habrían hecho la vida tan imposible que no habrían aguantado aquí. Ya digo que el elemento de disidencia política era lo que daba valor.

Ahora en algunos medios intentan recoger ese plus de decencia política que, repito, no siempre se cumplió, para asignárselo al que es emigrante. Un emigrante es una persona que cambia de país por motivos de trabajo. Esto en sí es algo prosaico. ¿Querer ganarse la vida decentemente y no vivir de la caridad, ni siquiera de la caridad estatal? En un país en el que los hidalgos eran personas que presumían de su linaje aunque no tuvieran un plato que llevarse a la boca y que no estaban dispuestos a trabajar en nada que no fuera digno y acorde con su estatus clasista, en un país como este, digo, un emigrante es alguien que no tiene glamur. Una cosa es que vengan extranjeros a trabajar aquí en trabajos que nosotros no queremos y otra cosa es que nosotros tengamos que ir afuera a trabajar. Es mucho mejor contar con la caridad familiar, autonómica, municipal, … o es mejor, mucho mejor, cambiar el sentido a emigrante y exiliado.

Cambiamos los significados y hacemos que exiliado – con su connotación política positiva – sea alguien que tiene que dejar España por motivos de trabajo que no políticos. Logramos dos cosas: la primera es disimular eso tan vulgar en España que es el buscarse un sustento con el que ser independiente, el otro es atacar al partido en el gobierno y tacharlo de represor.

Como en España todo es fácil y todo se consigue sin apenas esfuerzos, o incluso haciéndolo francamente mal, nadie protestará por este cambio connotativo.

La épica

Sillas

La épica, la épica, al igual que Kurtz gritaba “El horror, el horror” en la corazón de África. Están, orgullosos, escribiendo la épica de un tiempo, antes incluso de que el tiempo haya ocurrido. Una épica añosa, y envuelta en el rancio olor del tabaco de noches viejas y alcoholizadas. Escriben la épica y no dejan de lado la lírica, bueno lo que para ellos es la lírica: la expresión personal y la llantina para luego hacer la performance de sus sentimientos y deseos, y sueños y necesidades.

Los hombres de estado lloran, el pueblo llora. El sentimiento anega las vidas y mientras tanto la épica, ya que la lírica ha quedado en juegos florarles infantiles. Así las cosas, mejor es preservarse y leer a Nietzsche, por ejemplo, o a Foucault contra los escoliastas de Foucault.