El genocidio (de Israel)

Jean Améry , judío belga que fue encerrado en un campo de concentración, escribió un ensayo sobre el Holocausto, Más allá de la culpa y la expiación. En él argumenta unas cuantas ideas muy lúcidas, pertinentes, radicales y poco agradables para esta época.

Entre las cosas que dice se encuentra el hecho de que el Holocausto no fue reconocido como tal desde el principio, más bien tuvieron que pasar varios años y tuvo que llegar otra generación para que la sociedad se diera cuenta de lo que supuso. También argumenta que la rehabilitación de Alemania en el orden internacional fue más rápida que la de Israel. En realidad, habría que decir que así como la gran mayoría de personas acepta ya a Alemania y no es normal que se le recuerde su pasado nazi, a Israel se le recuerda el Holocausto … para criticarla. (Hay algunos como Antonio Gala que incluso se alegran de que se expulsara a los judíos de España.)

Las naciones árabes nunca han aceptado que la Israel moderna se creara en 1948 en su actual emplazamiento mientras que no tienen el más mínimo empacho en aceptar el reparto que se hizo de sus países cuando el Imperio británico dio por finalizada su ocupación. Aceptan sus propias fronteras, tan arbitrarias como las de Israel, pero no aceptan las israelíes. Que los kurdos o los armenios vivan sojuzgados en varios países árabes y repartidos por los mismos, es algo que no les importa lo más mínimo. Que los israelíes hayan intentado llegar a acuerdos de convivencia con los palestinos es algo que no aceptan y han boicoteado cuantas veces ha sido necesario.

Recordemos que en los años 80 y 90 se habló de la posibilidad de un territorio (Israel) en que habría dos gobiernos. Esto en seguida fracasó. Averigüen quién puso el dinero y los medios militares para que aquello no llegara a buen puerto. No fueron ni israelíes ni estadounidenses. Fueron esos países que dicen que a los israelíes hay que arrojarlos al mar. Y no olvidemos que llevan diciéndolo desde 1948.

A principios del siglo XX, los nazis intentaron eliminar a los judíos – por aquel entonces el antisemitismo tenía gran fuerza – y dominar Europa. No lo consiguieron y algunos nazis se escaparon. Es curioso que los buscaran en Occidente pero nadie fuese a buscarlos a los países árabes, donde algunos se refugiaron y ayudaron a redactar las constituciones de los nuevos países árabes. Habrá quien aún se extrañe de que esas constituciones no respeten los mínimos niveles de libertad, democracia, …. (A ello se une el cambio de postura de la URSS con respecto a la cuestión judía: del apoyo al ataque. Nazis y soviéticos, una vez más, unidos en su ataque antilibertades y antidemocrático.)

Lo de estos días, lo de estos últimos años es un avance lento pero gradual hacia el exterminio judío, sin que surja una reacción en contra de ese genocidio. En este caso sí que es genocidio: la eliminación de un pueblo por causa de raza o religión.

El plan es lento pero infalible, o casi. Primero creamos unas víctimas de los judíos: los palestinos. (Aunque la mayor matanza de palestinos la ejecutó el ejército jordano en septiembre de 1972, en el llamado Septiembre negro.) Una vez que los palestinos son las víctimas de los israelíes (aunque en verdad lo han sido mucho más de sus llamados hermanos árabes) viene la solidaridad internacional amañada. Digo amañada porque en Siria en los últimos años han asesinado a más de 200000 personas y los profesionales de la solidaridad han mirado a otro lado o simplemente han mascullado inocentes grititos monjiles por la maldad de AL Assad. Por no hablar de la guerra del Congo después de más de una década.

Los profesionales de la solidaridad son gente que no tienen dudas: los palestinos son buenos, los israelíes malos e imperialistas. Hay que criticar, acogotar a los israelíes, hay que escupirles en la cara su maldad, hay incluso que escribir artículos, mensajes, tweets, y lo que sea incitando la judeofobia, el antisemitismo, eso sí, disfrazado de antisionismo (lo que demuestra que poco saben lo que es el sionismo) y el antiimperialismo (el estadunidense, digo, no el ruso, el cual apoyan subrepticiamente).

Una vez que los profesionales de la solidaridad partidista, por no decir escorada hacia la izquierda o cosas más fuertes, una vez que los profesionales inicien su campaña de acusación de genocidio contra los israelíes, solo queda esperar. Esto se repetirá una, dos, tres, cuatro veces, quizás más hasta que la mayoría de la población esté convencida de la maldad israelí e Irán tenga la bomba atómica (Mientras tanto los países árabes seguirán armando un poquito a los palestinos, pero tampoco mucho no sea que les estropeen estos palestinos el plan final. Recordemos que entre los países árabes los palestinos son los parias, lo más bajo entre los árabes). Entonces solo quedará que los iraníes, o cualquier otro país árabe, lancen la bomba atómica sobre Israel ¿Quién se atreverá entonces a defender a quienes para la mayoría de la opinión pública – esa masa amorfa fácilmente influenciable y dirigible – son genocidas?

No hay otra estrategia en la repetición de que los israelíes son genocidas, solo la necesidad de convencer a la gente para que a su debido momento nadie alce la voz ante el exterminio de los israelíes.

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