Trabajo en la biblioteca

Ayer fue día de trabajo intenso en la biblioteca. El primero de varios, he de añadir porque el monstruo había ido creciendo tanto que en una sola sesión era imposible reconducirlo a su forma original – o más o menos aceptable, porque su forma primigenia era muchísimo más delgada, casi una línea, de lo que es ahora, un mamotreto que va adueñándose de las estancias.

Así que fuimos trabajando en la recolocación de libros, la gran mayoría novelas. Llenando nuevas baldas, removiendo los libros, sacando a la luz aquellos que llevaban varios años en la segunda fila de las estanterías, recordando algunas lecturas, sorprendiéndonos por otras, quejándonos de nuestra mala memoria cuando salía alguna novela que no recordábamos.

Volví a ver “El bello verano” de Cesare Pavese, novelita que debí leer veranos atrás, o “El bandido doblemente armado” y “Burdeos” de Soledad Puértolas, también leídas cuando entonces en los comienzos de casi todo. También algunas de Robert Walser de las que apenas guardo memoria, pero ese poco es, sin embargo, bueno. En el fondo a Walser siempre lo he tenido como un escritor al que he leído muy poco y al que en algún momento dedicaré más atención.

Al final, el reordenamiento parcial de la biblioteca me ha puesto frente a mi pasado. Una vida recorrida a través de los momentos en que leí tantos libros. No tiene nada que ver con esa expresión tan cursi de “la banda sonora de una vida”, algo de lo que, por fortuna, carezco. Es, simplemente, la constatación, alegre y tranquilizadora de que mientras muchos se dedicaron – ahora con más ahínco que nunca – a la refriega, a la pérdida del tiempo en asuntos tan nimios como las asambleas, yo me quedé en casa, intentando aprender de los mejores. Al fin, la labor salió bien pues la demagogia que cada día cala con mayor fuerza, cual aguacero tropical, apenas logra mojarme.

Anuncios

Un comentario en “Trabajo en la biblioteca

  1. Mi problema es parecido, pero algo diferente. En estos días de principio de vacaciones estoy reorganizando mi biblioteca, que desde hace algunos años es abundante en ensayo. Hace algún tiempo, mientras me mudaba de casa cada nueve meses, me dije que los libros que entrarían serían los que soportasen una segunda lectura o fuesen de consulta. Muchas de mis novelas, aunque aún quedan bastantees en las baldas de la habitación de invitados, han salido de casa, regaladas o vendidas. pero el mundo del ensayo, de la monografía, al que necesito también por razones profesionales es inmenso. Y tienden a esconderse ta bien como la más anodina y olvidable de las novelas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s