Envejecimiento

De joven nunca quise ir a una sociedad gastronómica vasca, al igual que nunca me gustaron los seminarios o el ejército. Siempre pensé que un lugar donde no podían entrar las mujeres era un lugar que no merecía mi interés.

Esta mañana he entrado en el servicio de lugar donde trabajo, que es, como es de suponer, solo para hombres. y me he encontrado bien. La mañana era tibia y me he encontrado a gusto a solas en el servicio, sabiendo que ninguna mujer iba a entrar.

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