Descanso

Han sido estos últimos días, casi los últimos quince, de descanso, sin nada que hacer, con lecturas interesantes, entre las que destaca Los días terrenales de José Revueltas, una novela muy moderna en su factura sobre todo si tenemos en cuenta que es de los años cuarenta.

Luego también alguna más no tan interesante, más El cuaderno rojo de Benjamin Constant, otro libro de mi lista anual (algo que dudo que repita) que ha estado bien. Mi impresión cuando leo autores dieciochescos es de que son superficiales. No, banales, sino superficiales. Esto de la superficialidad, que algunos filósofos han intentado con mayor o menor fortuna teorizar, es algo que ya pusieron en práctica estos escritores en el XVIII.

Somos superficie, nada hay más allá, nada que no sea ficción o ilusión. En el siglo XIX, sin embargo, vendrá — quizás fuera un retorno — la pasión por la profundidad. Esto se notará en las novelas, desde Gustave Flaubert hasta Henry James.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s