Celebración del mundo

Vuelve, como es habitual, la primavera todos los años, cuando ya el semestre comienza a mostrar síntomas de su cercano final. Vuelven los días que se alargan, las mañanas que amanecen temprano, y la luz fresca aún, que parece crujir cuando el aire la traspasa.

Vuelven también las clases de poesía moderna, de la poesía que en los inicios – los inicios, siempre los inicios – del siglo XX escribieron algunas de alas mentes más lúcidas y al tiempo más perceptivas que hemos tenido. (El siglo XX, del que todos somos hijos, qué lejos parece quedar ya, como si hubiera existido hace más de un siglo o como si solo hubiera sido un sueño.)

En el alba del siglo XX, pero ya después de la Primera Guerra Mundial, algunos poetas escriben con el propósito de que la poesía  sea una celebración del mundo.

Así, William Carlos Williams o Wallace Stevens. Es ahora el tiempo de recordarlos, de volver, como cada año, a lo que escribieron para disfrutar, una vez más, con esa sabia mezcla de inteligencia, percepción y sensibilidad.

Solo eso es la poesía: Celebración del mundo dado.