Materialidad disuelta

Llevo varios días dándole vueltas a una frase de Ortega y Gasset. Aparece al final de Meditaciones del Quijote. Dice que la vida es un estar ahí y concluye de ello la materialidad de la vida.

Es materia dinámica, pienso. Materia que permanece, algo parecido al deseo de pemanencia espinosiano. Hay un deseo de vivir y de sobrevivir cada momento que pasa, un deseo de permanecer como permanecen las piedras que están a nuestro alrededor. La vida es deseo de permanencia que termina por ser algo material, no algo ideal, sino algo concreto, enraizado en un momento histórico.

La materialidad, a veces, al mirar las piedras, podemos pensar que es mineralidad, pura fuerza resistente contra lo que nos ataca: la muerte.

Pero, también, la vida, en días como este, gris, lluvioso, parece disolverse, como si se volviera sutil, o fuera deshaciéndose y escurriéndose con los hilillos del agua que corren por el suelo hacia el sumidero.

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