De política

No soy muy dado a la política, pero esta vez, a la vista de los resultados en las elecciones gallegas y vascas, de IU (ausente en el País Vasco y fagocitada por Beiras en Galicia) y del PSOE, que se desploma justo después de su etapa más proclive al nacionalismo vasco y catalán, sí que quiero traer aquí una agudísima intervención de Félix Ovejero con el único propósito de que no se diga luego que nadie lo advirtió, porque es mentira, porque aún quedan algunas personas que no se engañan:

“…en las elecciones locales, los partidos de izquierda tienen incentivos para competir – en una lucha perdida de antemano – por el voto nacionalista, asumiendo que los votos de los de abajo, que son los “de fuera”, nadie se los arrebatará. Al final, por supuesto, rascan poco entre  nacionalistas, porque jamás podrán seguir el paso de los partidos nacionalistas, y acaban por perder a “los suyos”, cada vez más indiferentes ante unas propuestas identitarias en las que no se reconocen. A partir de ahí, la secuencia se retroalimenta: la abstención de los de abajo conduce a aumentar las dosis nacionalistas, el único rincón del campo en donde se cree que se reparte algo.

Por ese camino, el problema, a medio plazo, lo es para el PSOE e IU. Deudores de estos cotos de votos locales – de sus “partidos hermanos”, las baronías nacionalistas – se ven obligados – con más o menos ganas, esa es otra – a cursar en el ámbito español unas propuestas (fiscales, culturales) que cada vez encuentran menos compradores, lo que, al fin, les hace más dependientes de sus baronías nacionalistas. Una suerte de vampirismo que ha desecado en la izquierda con poco peso político todo contenido ideológico reconocible, salvo el puramente reactivo (Irak, Prestige).” Félix Ovejero Lucas. La trama estéril. Izquierda y nacionalismo. Contra Cromagnon 2. Barcelona: Montesinos, 2011, pág. 378.

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Mañana seguiré con la Seminci y las muy valientes películas Barbara y la vida Hannah Arendt.

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