Un hombre común

Un hombre está sentado en la cocina de su piso. Viste un ridículo batín a cuadros, que lo vuelve algo rancio. La mañana es desapacible, grisácea, casi en blanco y negro de tan apagados que están los colores. El hombre ha acabado el desayuno, mira por la ventana y se levanta. Saca de la nevera algunas verduras y se dispone a preparar un caldo. Mientras limpia las verduras y las echa en la cazuela, se acuerda de Marcello Mastroiani. Pocos actores mejor que él. Se acuerda de dos películas: Sostiene Pereira y Una giornata particolare, que tuvo la fortuna de ver en versión original.

También la hombre le preocupa el ascenso de los populismos. También se encuentra alejado de la corriente que surca hoy en día las ciudades, y piensa que todo eso no puede traer nada bueno.

Sostiene Pereira

Una giornata particolare

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