Ya estamos de vuelta. Ahora que el tiempo es extraño y los amaneceres demasiado difusos. (Hay que comparar estos amaneceres del tardío verano con aquellos otros de su esplendor, atravesados por la fuerza de la primera luz aún no entristecida. Es el mundo vuelto a nacer en el que el ángel de la historia aún no ha caído.) Extrañeza del regreso, deseo de ausencia y de silencio. Hay, a veces, un reflejo: la luz incide en el cristal y rebota parcialmente: descubre y vela. Silencio y tiempo detenido en la contemplación del reflejo: refracción de uno mismo.

Volver: adentrarse en lo que fue, avanzar hacia el pasado mientras contemplamos el futuro que se va difuminando: Reflejo.

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