La ausencia

Hay siempre un punto de retorno. Puede que Montaigne tuviera razón y la vida sea solo un movimiento continuo sin dirección ni horizonte, pero más pronto que tarde, o al menos antes de que sea demasiado tarde, hay un momento en que miramos hacia atrás y recuperamos el pasado, quizás no el pasado entero, solo un retal de él, un breve fragmento casi olvidado, apenas legible pues las huellas se han borrado casi completamente.
También hay un retorno cada año. El cielo gris plomo, los primeros fríos, la luz deshabitada, en la ciudad apenas se oyen murmullos ni se nota la algarabía, la ciudad se encierra en sí misma y la gente desaparece. Suele corresponder al momento en que vuelvo a algunos compositores que me son muy queridos, a otros intérpretes (aunque en muchos casos los dos van unidos y me resulta casi imposible pensar en una sonata para cello de Prokofiev que no sea tocada por Rostropovich, o podríamos también hablar de Betthoven y Schnabel). Hay, al menos para mí, una música para el verano y otra para el invierno. En verano suelo escuchar jazz; en invierno me gusta, por el contrario, la música clásica de cámara. Suelo pasar horas sin fin escuchando las sonatas para cello de Bach, o sus partitas, también, no podría ser de otro modo, su obra para piano. En Bach descubro, y sé que es una apreciación subjetiva moldeada por una educación estética muy particular, el silencio que rodea, o que estás detrás de la música. Algo similar me ocurre con los cuartetos para cuerda de Shostacovich. Presto más atención a los momentos en que la melodía desaparece o en que la melodía sugiere un momento de reflexión tal que ella misma pasa a segundo plano, como si estuviera inmersa en un proceso de abstracción. Pongo más tanción más atención en esa pérdida de referentes que en la melodía en sí con su textura o sus armonías o disonancias.
En cierto modo, quiero creer que el compositor busca los pequeños intersticios por donde la realidad huye y queda el vacío, sin llegar a ser el absoluto vacío que nos despojaría de toda acción. Reflexionar sobre la ausencia, que se ha hecho presente en una obra artística, cualquiera que sea el medio y la técnica es un ejercicio que todos deberíamos practicar en algún momento de nuestras vidas.

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