La luz

Todo es cuestión de matices, de los matices que la luz, los sentimientos o el sonido nos ofrezcan o seamos capaces de percibir. Un poco menos de luz y no vemos nada. Más luz, por el contrario, ciega. El matiz hace que descubramos algo que ha estado siempre ahí o que ha estado durante mucho tiempo y no hemos visto, quizás porque no éramos capaces de entenderlo.
La luz, el solo resplandor contra la piedra. El silencio de una bodega, su frescor y el tiempo que se detiene. Son matices que aportan un sentido, a veces contrario a la vida.

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