Laura Casielles

Autor: Ángel Arribas

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Laura Casielles o la fuga del tiempo


Con frecuencia cada vez mayor me sorprendo contemplando el temblor de la luz por la ventana en cualquier día de invierno, cuando la mañana aún apenas se ha extendido de tan temprano que es, y pienso que la vida es un metrónomo que va pautando nuestros latidos y respiraciones. Después de leer Soldado que huye he entendido que el tiempo no es solo un lento discurrirse hacia la blancura de un vacío que desconocemos.
El tiempo de nuestra vida es también un tiempo encarnado en las nostalgias, sobre todo en la que nos asalta conforme vamos creciendo y, quizá sin ser muy conscientes, pasamos de un tiempo a otro: de la niñez a la adolescencia, de esta a la juventud, a la madurez remansada de los años sin abismo. No sé.
En el libro de Laura Casielles, hay muchos tiempos, quizás porque aún no apremia el final, quizás porque cuando se habla de amor, el tiempo se dilata o se deforma o se convierte en un magma extraño que nos envuelve maternal o diabólico. Hay el tiempo de la maduración o el envejecimiento aún solo presentido cuando contempla a las lolitas, porque hay un momento en que toda chica deja de ser una de ellas, hay el tiempo del disfrute y de los descubrimientos, el tiempo de aceptar que el vuelo se acaba y es necesario aterrizar, hay el tiempo de la derrota al presentir que no lograremos escribir algunas palabras, de saber que, a pesar de todos los esfuerzos, nunca amaremos a Ariadna. Hay el tiempo de ir descubriendo el mundo y luchar contra el desfallecimiento y las traiciones.
Mientras todos ellos nos van pautando la vida con sus diversos ritmos singulares, a veces encontrados y disonantes, la poesía va dejando constancia de los afanes humanos que van atravesándonos.

La fotografía es de Ángel Arribas, y está basada en el libro de poemas de Laura Casielles.