La poesía y el margen


La primera de las sesiones de Versátil.es la dedicaron a hablar en voz alta sobre la marginalidad de la poesía en el sistema literario, entendido este no solo como el sistema cerrado y autosuficiente de los géneros sino como el sistema abierto a la sociedad en que confluyen escritores, lectores, editores y críticos.
En cierto sentido, todos estaban de acuerdo en que la poesía había ido perdiendo su lugar central dentro del sistema, o lo que es lo mismo, dentro de la sociedad. El desinterés de los lectores, la incapacidad de los profesores para enseñar los poemas como lo que son, obra de arte y no meros documentos sociales o históricos, la decadencia del gusto y de la discriminación estética – a la que tanto ha colaborado el Formalismo –, la imposición de tendencias poéticas que perpetran los críticos, más preocupados por su influencia y su permanencia en el tiempo que por el valor artístico de los poetas. No es de extrañar que algunos nieguen la excelencia o la calidad de algunos a favor de un igualamiento basado en las intenciones y no en los resultados.
¿Conserva aún la poesía una función social, o es ya simplemente un adorno para desocupados e inútiles? Algunos aún piensan que la poesía puede transformar el mundo, puede denunciar todo aquello que de injusto se da en la sociedad. Transformación y denuncia que no son las de las revoluciones políticas, y que son vecinas de la lógica simbólica de las sociedades. Quizás sea más interesante entender la poesía como un modo de conocimiento personal, que quizás no lleve a nada, pero que no por ello deja de ser necesario. Eso sí, hay que superar los modos de la antigua Nueva Sentimentalidad, y de la poesía metafísica más seca.
Si la poesía se sitúa en un lugar marginal respecto de los discursos sociales, al menos tiene la libertad de ocupar un lugar de riesgo en lo que se refiere a propuestas estéticas y a propuestas sociales (una vez más mediadas por lo simbólico).
Claro que todo esto nos lleva a preguntarnos por el significado del margen en la sociedad, y en cada una de sus manifestaciones culturales, hoy en día.

Presentación de Ana Isabel Conejo


Me cumple el placer de presentarles a Ana I. Conejo, poeta joven, que acude a esta tercera edición del festival de la palabra que es Versátil.es, pertrechada con libros como Atlas, XX Premio Hiperión, Rostros, XI Premio Antonio Machado en baeza, Vidrios, vasos, luz, tardes, Áccesit del Adonais en 2003, o Colores, II Premio internacional Marius Sampere en 2006. Es una mujer joven pero con una producción que ya empieza a ser abundante.
Una vez hecha la presentación formal, les confesaré, aunque lo autobiográfico siempre estorba, que me hago viejo. Esto, que es lo normal, hay gente que lo reduce a una merma de lo físico: fatiga crónica, vista cansada, dientes que se pierden, redondeamiento de los perfiles que una vez fueron definidos, etc. No es eso lo peor, aunque les cueste creerlo. Uno se hace viejo cuando el mundo deja de sorprenderle, y eso va ocurriendo con la lentitud imperceptible de la perseverancia. Comparen Uds. la diferencia de cuando con 15 años entraban en una tienda de discos, y de ahora. Yo, al menos, entro sabiendo que cada vez me van a sorprender menos. Lo mismo digo de las librerías, a las cuales voy ya solo en ocasiones señaladas (Internet y el Premio de todos los premios son los culpables.)
Aun así hay veces en que salta la sorpresa. Todos los años en Versátil.es, ocurre. Todos los años algún poeta me llama poderosamente la atención (algún poeta, no quiere decir solo uno, me refiero a una cantidad indeterminada.) Este año, la poesía de Ana Isabel me ha sorprendido, ha roto esa invisible membrana, no sé si orgánica o virtual, que filtra todo lo que viene. No creo que venga ahora a cuento realizar un análisis pormenorizadoy más o menos sesudo de la poesía de Ana Isabel. Si les soy totalmente sincero, estoy sería amojamarlas o momificarlas (a Ana Isabel y a su escritura), y no creo que sea el destino que merecen.
Si no fuera porque la expresión está desgastada, muy desgastada, les diría que la de Ana ISabel Conejo es una nueva sensibilidad poética, que además se refleja en una variedad de modos líricos, que, por lo que he percibido, pero puedo estar equivocadísimo, ha ido desplazándose con naturalidad desde una cierta expresión abstracta hacia terrenos algo más cercanos a la cultura pop, es decir que ha ido evolucionando desde Vidrios, vasos, … hasta Rostros o Colores. Claro que tampoco podemos afirmar que ese rasgo de abstracción la haya abandonado Ana Isabel, quizás solo lo ha asimilado y unido a otros modos expresivos más propios de la época (si es que la época puede tener un modo expresivo propio o más propio, que no estoy tan seguro.)
Para acabar, les confesaré que tengo la impresión, compartida con más personas que vivimos una época semejante al final del imperio austro-húngaro. Es un momento de brutal atomización, en que ciertas cosas que nos era muy queridas van a desaparecer y serán sustituidas por otras (entre otras la que hasta ahora hemos considerado Cultura). Bien, pues me sorprende que en una época así, haya gente aún que crea que escribir poesía tiene algún significado, y otra que crea que leerla o escucharla recitada también tienen un sentido.
Y ahora, le dejo con Ana Isabel Conejo.
(PResentación leída en el encuentro Versátil. es III Festival de la palabra, el día 12 de marzo en la Facultad De Filosofía y Letras de Valladolid)

Versátil.es


Del 11 al 14 de marzo se celebrará en Valladolid, el encuentro poético Versátil.es. Tercer festival de la palabra. Unos cuantos poetas de diversas provincias acudirán a la Facultad de Filosofía y Letras de la universidad de Valladolid para leer sus poemas y hablar de poesía.
Sorprende que en una época economicista y tecnificada aún haya gente que se preocupe por la palabra, por su capacidad de comunicación y por el tipo de comunicación que puede establecerse con la poesía.
Ante el barullo que imponen los medios de comunicación, ante el palabrerío que nos rodea y que nos aturde, encerrarse para leer es una grata desintoxicación, que algunos consideran insolidaria o carente de sentido. Nada más lejos de la realidad. El sentido radica en la palabra exigente, en la palabra pensada y escrita (o verbalizada) para que dure en el tiempo. La literatura es creadora de sentido, aunque a veces pueda parecer que lo suyo es la destrucción del mismo, cuando en realidad es señaladora del parloteo.

Poetas asistentes:
Karmelo C. Iribarren
Fernado Beltrán.
Beatriz Hernández
Alfredo Saldaña
Ada Salas
Jesús Aguado
Eduardo Fraile
Javier Fernández
Ariadna G. García
Juan Manuel Rodríguez Tobal
Pablo García Casado
Ana Isabel Conejo
Esperanza Ortega
Julieta Valero
Luis Alberto de Cuenca